domingo, 11 de marzo de 2012

"Si pasó, no lo recuerdo". Por Jimena Carballeda

Soledad estaba sentada frente a su computadora como todos los días de su vida. Esa vida chata y aburrida que últimamente estaba teniendo exasperaba todo su ser. Necesitaba encontrar algo que realmente produzca un cambio en ella, más precisamente dentro de ella.
Sonó el teléfono al mismo tiempo que sonaba uno de sus temas preferidos.
Era una amiga de años, con la cuál no tenía una comunicación muy fluida, pero con la que siempre hubo buena onda. 
Carla: Hola Sole, te jodo porque necesito pedirte un favor.
Sole: Sí, nena… decime.
Carla: Necesito que le hagas una fotos a un tipo que trabaja conmigo en la redacción. No sé bien para qué son, pero son de corte erótico, o algo por el estilo. ¿Te paso su Messenger y te conectás con él? El tipo no tiene mucha guita, pero podés arreglar algo seguramente. Quiere que sea una mina canchera… Imaginate que le da un poco de vergüenza.
Sole: Dale genial, pasámelo y veo.
Carla: Anotá… Bueno, linda… ¡te mando un beso y gracias!

Habrán pasado un par de horas hasta que Soledad agregó al Messenger a este personaje.
La realidad es que Sole nunca había hecho desnudos. Pero tampoco era algo que la asustara. Amaba tanto la fotografía que cualquier cosa que implicará usar su máquina la hacía feliz.

Sole estableció contacto enseguida. Comenzó bastante divertida la cosa. El tipo le explicaba lo que necesitaba y ella le comentaba diferentes ideas.
El, Martín, necesitaba sacarse unas fotos para una artista plástica que se especializa en desnudos. 
Martín le ofreció pasarle unas fotos caseras como para que Sole entendiera la idea. Ella acepto. Esa fue su primera sorpresa.
Una foto suya tirado en el piso de espaldas. Un culo maravilloso. Duro, joven…muy apetecible. Y una de frente donde no se le veía la cara pero se observaba una pija erecta que invitaba a chuparla. Limpia, prolija, parada, grande.

Luego de una larga charla introductoria, Martín le explicó a Sole que no tenía guita para pagarle, pero que le podía conseguir un aviso en la revista donde trabajaba. Ella aceptó conforme. 
Pero al mismo tiempo él le ofreció cumplir cualquier fantasía que ella tuviera.
Así, descaradamente, comenzó una charla virtual bastante caliente.
Ella terminó aceptando. Finalmente alguien cumpliría su fantasía. Tarea bastante difícil ya que esta era algo bastante inusual.
Nunca había podido concretarla ya que pretendía que la persona que se la cumpla no tuviera mucha confianza con ella.
Con Martín finalmente se encontró muy cerca de llevarla a cabo.
Ella quería estar tirada en una cama, completamente desnuda y con sus ojos vendados. Deseaba que entraran personas al cuarto y que se la cogieran. No quería enterarse cuántos, no quería verles la cara, no quería saber nada de ellos, ni quería quedarse con ninguna información acerca de todo esto.
Podrían ser hombres y mujeres. A ella no le importaba. Solamente quería asegurarse de nunca conocer sus caras. 
Y Martín se lo aseguró. Le dijo que prepararía todo en su departamento. Y así fue.
Un martes ella llegó a su casa. Esa fue la primera vez que se vieron. Ella iba a que la cojan unos cuantos desconocidos y él era su anfitrión.
Soledad tomo unos cuantos tragos como para sentirse un poco más relajada. Martín le preguntó si él también se la podía coger, a lo que ella le contesto que la daba exactamente lo mismo, siempre y cuando no se enterara si así había sucedido.
Sole subió la escalera del duplex que la conducía al cuarto y se sacó la ropa. Se recostó en la cama y Martín la ayudó a taparse los ojos. Le puso un antifaz y sobre el, un pañuelo oscuro. Bien oscuro.

Habrán pasado unos cinco minutos cuando Sole escuchó que alguién había llegado. Solamente con ese detalle su entrepierna se mojo. No podía esperar el momento de tener a alguien metido dentro de ella. 
El primero era un hombre. Se acercó a ella y sin decir una palabra comenzó a besarla, a tocarla… y en menos de dos minutos sintió su miembro erecto dentro de sus entrañas. Y acabó una, dos y tres veces. Se sentía estallar de placer. 
El primero ya se había ido cuando sintió venir a alguien más. Hombre también. Con el segundo pudo tener un dato que hasta en cierto punto le provocó curiosidad, curiosidad de verle la cara. No tenía pelo. Se afeitaba la cabeza. Un simple dato la llevó a imaginarse su cara. Igual sabía que esa cara que imaginaba era sólo una fantasía. Este segundo hombre también se la cogió. Despacio… mucho más despacio que el anterior. Con él tuvo sexo oral. Y lo disfrutó. Saboreó cada gota de su cuerpo. Pero inmediatamente se fue y llegaron dos más. Los dos juntos. Dos hombres. Uno la besaba y el otro la acariciaba. Muy lentamente. Ella se doblegaba por placer. Jamás pensó experimentar tanto deseo. Tanto placer. Tuvo a uno detrás  y al otro adelante. Saboreó los dos cuerpos al mismo tiempo. Se entregó totalmente. A cada uno de ellos. Con cada uno de ellos. Finalmente uno de los últimos dos se fue. La despidió con un suave beso sobre sus labios y se fue. El otro se quedó. Quería más de ella. Y ella quería dárselo. Se enredaron sobre ellos mismos y cogieron un rato más. Soledad pudo sentir que había mas gente en la habitación. Se oían, se sentían. Sole sabía que había una chica. Escuchó su voz. Eso la excitó mucho más. Nunca había estado con una chica. Lo deseó. 
Pero estaba seguro que la mujer no había participado. Sabía que solamente había estado mirando.
Cuando alcanzó su último orgasmo Sole le pidió al tipo que se fuera, le explicó que se quería vestir y tomar algo… estaba muy casada. Pero no quería levantarse hasta que todos se hubieran ido. Y así fue. 
Al rato, Sole estaba abajo, tomando un trago y conversando con Martin sobre lo íncreíble que lo había pasado. Le agradeció por todo y lo despidió con un beso en la mejilla. 
Llegó a su casa, prendió la computadora y lo primero que hizo fue bloquear a Martín. Luego tomó su celular y también lo borró de ahí. Y nunca más tuvo contacto. Nunca más supo de él. Se fue a su cama, se quitó la ropa y luego de recordar cada momento de lo vivido, cerró sus ojos y se durmió.

jueves, 8 de marzo de 2012

Día de la mujer socialista...amada. Por Adrián Dubinsky.

No sé como empezar a hablar del día de la mujer. Cualquier cronista empezaría por esbozar un recorrido meramente histórico, o bordear, si se quiere mayor profundidad, la vida personal de cada una de esas mujeres que murieron en 1857, en el incendio provocado por los dueños de la fábrica en la que esas mismas mujeres se deslomaban manteniendo una cama caliente, y que reclamaban por un máximo de doce horas de trabajo y remuneración en equidad con la percibida por los varones. Sin querer, o circunvalando lo obvio, ya hice la primera contextualización histórica. Sin embargo, la misma es errada, es un anacronismo instalado que no desmerece la lucha de las mujeres.
Si pensamos que esas mujeres pedían 12 horas de trabajo como máximo, podemos inferir con claridad que laburaban, por lo menos, unas catorce horas[1]. Terrible.
De todas formas, todas las historias tienen sus contrahistorias, sus elementos simbólicos que no terminan disonando con el fin perseguido, que sostienen desde el mito la realidad que se cuenta. La cultura de los pueblos ha funcionado de esa manera durante siglos. Por eso, no va a modificarse por un rigorismo historicista lícito el valor intrínseco que tiene, hoy más que nunca, el día de la mujer como lucha por la igualdad de géneros y equidad absoluta a la hora de tomar decisiones que, en definitiva, le hacen a la suerte futura de la tierra.
La versión que da cuenta del incendio del 8 de marzo de 1857 duró, como muchos otros mitos, hasta 2003. A partir de una nota de Dolores Farias, una profesora cearense, se generó una controversia que si bien dio por tierra con un relato instalado, no restó fuerza al impulso que han cobrado las mujeres y al valor de contar con un día de reflexión para alcanzar la equidad y la justicia para con el género que más amo. No muchacho, no alcanzará con regalar unas margaritas o unos jazmines, sino que será necesario reflexionar para empoderar al género femenino en cuestiones políticas, sociales, laborales y afectivas hasta lograr el equilibrio.
En la investigación publicada en la revista Brasil do Fato N° 1, de marzo de 2003, la profesora Dolores Frias, de la Universidade Federal do Ceará afirma que existió una confusión entre la solicitud realizada por Clara Zetkin, en recordatorio de la mítica huelga de 1857, y el incendio de 1911 en la fábrica Triangle Shirtwaist Company, un 25 de marzo de 1911 en el que murieron 146 mujeres, en su gran mayoría inmigrantes italianas y judías. La autora del artículo, basándose en un libro de la....

Día internacional de la mujer. "Las mas amadas" Por MX3.

domingo, 4 de marzo de 2012

Portada y editorial Marzo 2012 "Factor sorpresa"


Foto: Eric Kroll / Diseño: Federico Herrendolf 


A punto de iniciar el mes 15 de publicaciones ininterrumpidas, sabida es nuestra intención inicial de hacer, de éste espacio digital, lo más parecido a una edición impresa. 
Portada y editorial correspondiente a cada mes, lo reflejan
Pero en este intento topamos, lógicamente, con el lenguaje digital y su etimología, que nos indica que el pulso de aceptación marcado por los ciber lectores es, fundamentalmente, "el factor sorpresa", es decir, publicaciones en pequeñas dosis, las cuales crean, al parecer, un buen porcentaje de fidelidad estigmatizados en cantidad de visitas.
Entonces, siempre siguiendo nuestra intención de formato revista, la traducción sería: primero entregamos la portada y su editorial, y con el transcurrir de los días vamos entregando las páginas restantes. 
Si bien la línea que seguimos hasta el memento nos convenció desde el principio, fueron varias las veces que nos tentamos en poner la revista "on line" de una sola publicación. Así, todos los meses, podríamos presentar una revista al completo, entonces la editorial cobraría un sentido discursivo sobre lo que se estaba por ver. 
Pero esta intensión siempre colisionó con el factor visitas, dado que si ponemos la revista al completo, el que nos visita puede consumirla en una entrada. En cambio, si dosificamos, ese mismo visitante puede visitarla tantas veces como su dosificación.
Otra ventaja de este formato es que contamos con el libre albedrío de la improvisación permanente, dado que vamos publicando aleatoriamente, sin el hermetismo crónico de las publicaciones en papel. 
¿Por qué cambiar entonces?   
Porque nuestra intención de ser lo mas parecido a una revista en papel se convirtió en un capricho generacional. Y porque nos parece mas honesto, para las casi 10.000 visitas al mes,  compartir lo que tenemos pensado publicar
De esta manera, pueden elegirnos o no, sin el "factor sorpresa" como cebo.
El "factor sorpresa" solo lo dejamos cuando la sorpresa también es nuestra. Cuando un día cualquiera alguien, por propia iniciativa, nos envía una historia que merece ser narrada, como "El onanismo de ella", recientemente publicada. 

Ahora si, comprometidos con esta nueva propuesta, el numero de marzo, que se irá publicando en el transcurso del mes,  trae como novedad el estreno en Fatale de Jimena Carballeda, quien se presenta con un texto imperdible, además de una sesión de fotos espectacular con making of en video incluido, y a quien esperamos tener seguido con su irreverente iconoclasia.
La reaparición de un personaje que supo estar desde el comienzo, cuando fuimos papel, y que también tuvo su aparición, aunque esporádica, en formato digital. Se trata de Lelan de Lely "el Abuelo" y su exquisito "Erotismo gastronómico". 
Homenaje a la mujer en su día internacional, con textos de Adrián Dubinsky "el Ruso" y  diseño de MX3 
Una nueva historia de Charlotte Sometimes en primera persona y su esquema narrativo directo.
Otra aventura de "Casebond", este personaje creado por Pablo Benegas que cabalga entre un éxito increíble con las mujeres y una cualidad innata para meterse en problemas.
La música  de los Suspensivos Inflamables y los diseños de Uli Maffoni y Federico Herrendolf 
Por supuesto, siempre, nos reservamos un espacio para el "factor sorpresa", del que esperamos cualquiera ocupe si la espontaneidad lo abordó con el deseo de compartir

Andrés Casabona

sábado, 25 de febrero de 2012

El onanismo de ella. Por Anónimo

Un asiduo seguidor de Fatale, con el que tratamos respetando su anonimato, nos envió estas fotos con el unico objetivo de, según sus propias palabras, hacer posible el deseo de exhibicionismo de la mujer que ofrece su cuerpo a la cámara. 
Sinceramente, al principio dudamos por no saber muy bien donde ubicar esta sensación. Pero  a los pocos segundos nos dimos cuenta que este espacio puede ser también (tiene que ser) un encuentro de complicidad activa. En este caso, permitir la visibilidad de las imágenes para hacer fecundo el exhibicionismo de quien posa, y por ende, entendemos cumplir una fantasía, no puede quedar afuera de Fatale. 
Desde ya, si bien ya lo hicimos de manera privada al mismo mail desde donde nos adjuntaron las fotos, somos nosotros los agradecidos por considerar este espacio como un vinculo de complicidad empirica al ser todos los que nos visitan observadores de una mujer que confiesa, a través de su mentor fotográfico, su placer de ser observada para su propio regocijo onanista, y aunque no lo podamos conmensurar con exactitud, seguro que del onanismo de muchos de los que nos visitan.

Nota: Se respeto la cronología de las imágenes tal como nos llegaron al correo